domingo, 17 de noviembre de 2013

LESIONES DEPORTIVAS.


        Origen: se producen al traspasar el límite máximo permitido del movimiento de una articulación.
       Síntomas: dolor, inflamación de los tejidos, aparición de un cardenal y uso limitado de la articulación.
         Tratamiento: Aplicar hielo para bajar la inflamación, ponerse una venda y hacer reposo  con la parte afectada en alto.
Esguinces

Tendinitis:
         Origen: movimientos repetitivos, lesiones por sobrecarga de la articulación, por la edad o por ciertas enfermedades sistemáticas como la diabetes o la artritis.
        Síntomas: inflamación, dificultades para mover la articulación donde está el tendón afectado y dolor al hacerlo.
          Tratamiento: Aplicación de frío o calor, inmovilización y  uso de antiinflamatorios. Más tarde rehabilitación y fisioterapia.
Fracturas óseas:
                    Origen: golpes, fuerzas o tracciones  cuyas intensidades superan  la elasticidad del hueso.
         Síntomas: dolor, incapacidad a la hora de realizar un movimiento con ese hueso, deformidad de la zona afectada, hematoma, fiebre,  entumecimiento y cosquilleo y ruptura de la piel.
          Tratamiento: inmovilización mediante escayola, operación en la que se coloca el hueso correctamente y se fija mediante tornillos o placas y, posteriormente, rehabilitación.
 Roturas y microroturas fibrilares:
        Origen: normalmente debido a  un comportamiento inadecuado en la práctica deportiva (poco calentamiento,  forma física no muy buena,  musculatura agotada)
        Síntomas: dolores punzantes, zona del cuerpo de limitada movilidad y aparición de un cardenal.
         Tratamiento: Seguir el esquema RHCE (reposo, hielo, compresión y elevación), aunque una actuación rápida facilita la curación si impides que se vierta mucha sangre hacia la musculatura.
Contractura muscular:
      Origen: contracción involuntaria y persistente de un músculo o un grupo de músculos a causa de temperaturas extremas, acción de ciertos fármacos o acumulación local de ácido láctico.
         Síntomas: dolor, endurecimiento e inmovilización, si es crónica el dolor no está presente constantemente, solo se da  en posiciones concretas  o cuando se ejerce presión en la zona afectada.
        Tratamiento: aplicación de calor, inmovilización , uso de antiinflamatorios no esteroides, masajes y ejercicios para relajar los músculos

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